Todo esta en los astros
La astrología, tal como la conocemos en Occidente, fue desarrollada por los antiguos babilonios y caldeos en tierras del actual Irak. En aquella época no había diferencias entre astronomía y astrología. Aquellos primitivos astrónomos advirtieron que la Luna y todos los planetas parecían moverse por el cielo siguiendo un ancho sendero y que el Sol se desplazaba alrededor del centro de aquél de modo que, en apariencia, giraba alrededor de la Tierra.
No fue hasta 1543 que el astrónomo polaco Copérnico (1473-1543) estableció que el Sol, y no la Tierra, era el centro de nuestro universo. La Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol en un plano aproximadamente invariable y, por lo tanto, siempre aparecen en la misma franja del firmamento. Las constelaciones (grupos de estrellas que dibujan una forma peculiar vistas desde la Tierra) que forman el fondo de este movimiento fueron las primeras en usarse como cuadrícula a fin de determinar con precisión las posiciones planetarias.
Finalmente, doce de estas constelaciones adquirieron especial importancia y comenzaron a cobrar personalidad propia, recogiendo en su seno mitos y atributos. Asimismo, se les otorgaron nombres, a menudo de animales. Por eso esa franja se conoce como «zodíaco», de la palabra griega que significa «animal». En la astrología occidental, los signos del zodíaco tienen los mismos nombres que las constelaciones pero, debido a los efectos gravitatorios del Sol y la Luna sobre la Tierra después de un largo período, los signos y las constelaciones ya no coinciden.
Hay doce signos zodiacales y el Sol tarda un año en pasar a través de ellos, permaneciendo aproximadamente un mes en cada uno. Aries es el primer signo. Hay otros aspectos especiales en su signo. Cada signo tiene una cualidad, un elemento y un género.
Las tres cualidades son: cardinal (emprendedor, con iniciativa), fijo (resistente, constante) y mudable (adaptable, cambiante); los cuatro elementos son fuego, tierra, aire y agua; y los dos géneros, femenino y masculino, más cerca de los conceptos orientales de ying y yang que de cualquier definición biológica. Estos conceptos forman una pauta matemática del zodíaco y ningún signo tiene exactamente la misma configuración que otro.
Aries es cardinal, masculino y de fuego. Cada signo, a su vez, está regido por un cuerpo celeste. El planeta que rige a Aries es Marte, así llamado por el dios romano de la guerra.
